miércoles, 5 de mayo de 2010

"¡El pueblo quiere saber de qué se trata!"







Se conoce como Revolución de Mayo a la serie de eventos revolucionarios que sucedieron en mayo de 1810 en la ciudad de Buenos Aires, por aquel entonces capital del Virreinato del Río de la Plata, una dependencia colonial de España. Como consecuencia de la revolución fue depuesto el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y reemplazado por la Primera Junta de Gobierno.

La Revolución de Mayo inició el proceso de surgimiento del Estado Argentino sin proclamación de la independencia formal, ya que la Primera Junta no reconocía la autoridad del Consejo de Regencia de España e Indias, pero aún gobernaba nominalmente en nombre del rey de España Fernando VII, quien había sido depuesto por las Abdicaciones de Bayona y su lugar ocupado por el francés José Bonaparte. Aún así, los historiadores consideran a dicha manifestación de lealtad (conocida como la máscara de Fernando VII) una maniobra política que ocultaba las auténticas intenciones independentistas de los revolucionarios. La declaración de independencia de la Argentina tuvo lugar durante el Congreso de Tucumán el 9 de julio de 1816.


El Bicentenario de la República Argentina tendrá lugar el 25 de mayo de 2010, doscientos años después de la Revolución de mayo de 1810 en la cual se destituyó al virrey español Baltasar Hidalgo de Cisneros y dando lugar a la creación de una Junta de gobierno conformada por destacados representantes del pueblo. Así tuvo su origen el primer gobierno patrio.



Semana de Mayo

Viernes 25, 1810

Durante la mañana del 25 de mayo, una gran multitud comenzó a reunirse en la Plaza Mayor, actual Plaza de Mayo, liderados por los milicianos de Domingo French y Antonio Beruti. Se reclamaba la anulación de la resolución del día anterior, la renuncia definitiva del virrey Cisneros y la formación de una Junta de gobierno. El historiador Bartolomé Mitre afirmó que French y Beruti repartían escarapelas celestes y blancas entre los concurrentes; historiadores posteriores ponen en duda dicha afirmación pero sí consideran factible que se repartieran distintivos entre los revolucionarios. Ante las demoras en emitirse una resolución, la gente comenzó a agitarse, reclamando:

"¡El pueblo quiere saber de qué se trata!"

Los acontecimientos de la Revolución de Mayo se centraron en una semana conocida como la Semana de Mayo, transcurrida entre el 18 de mayo, cuando se confirmó de manera oficial la caída de la Junta de Sevilla, hasta el 25 de mayo, fecha de asunción de la Primera Junta.

domingo, 28 de febrero de 2010

jueves, 25 de febrero de 2010

AL GRAN PUEBLO ARGENTINO, SALUD! ..HIMNO NACIONAL

COMO DIJO UNA COMPAÑERA EN UN ESPACIO DE LECTURA DEDICADO A MARIO BENEDETTI:

¡¡¡ AL GRAN PUEBLO URUGUAYO SALUD !!!!


Discurso de Pepe Mujica Presidente electo del Uruguay
Discurso que dio frente a un grupo de intelectuales durante la campaña presidencial que finalmente lo ungió al máximo cargo público.
Queridos amigos:
La vida ha sido extraordinariamente generosa conmigo. Me ha dado un sinfín de satisfacciones más allá de lo que nunca me hubiera atrevido a soñar. Casi todas son inmerecidas. Pero ninguna más que la de hoy: encontrarme ahora aquí, en el corazón de la democracia uruguaya, rodeado de cientos de cabezas pensantes. ¡Cabezas pensantes! A diestra y siniestra. Cabezas pensantes a troche y moche, cabezas pensantes pa' tirar pa' arriba.
¿Se acuerdan de Rico Mac Pato, aquel tío millonario del pato Donald que nadaba en una piscina llena de billetes?
El tipo había desarrollado una sensualidad física por el dinero. Me gusta pensarme como alguien que le gusta darse baños en piscinas llenas de inteligencia ajena, de cultura ajena, de sabiduría ajena. Cuanto más ajena, mejor. Cuanto menos coincide con mis pequeños saberes, mejor.
El semanario BÚSQUEDA tiene una hermosa frase que usa como insignia:
“Lo que digo no lo digo como hombre sabedor, sino buscando junto con vosotros”.
Por una vez estamos de acuerdo. ¡Si estaremos de acuerdo!
Lo que digo, no lo digo como chacarero sabiondo, ni como payador leído, lo digo buscando con ustedes. > Lo digo, buscando, porque sólo los ignorantes creen que la verdad es definitiva y maciza, cuando apenas es provisoria y gelatinosa. Hay que buscarla porque anda corriendo de escondite en escondite.
Y pobre del que emprenda en soledad esta cacería. Hay que hacerlo con ustedes, con los que han hecho del trabajo intelectual la razón de su vida. Con los que están aquí
y con los muchos más que no están.
DE TODAS LAS DISCIPLINAS
Si miran para el costado van a encontrar seguramente algunas caras conocidas porque se trata de gente que se desempeña en espacios de trabajo afines. Pero van a encontrar mucho más caras que les son desconocidas, porque la regla de esta convocatoria ha sido
la heterogeneidad. Aquí están los que se dedican a trabajar con átomos y moléculas y los que se dedican a estudiar las reglas de la producción y el intercambio en la sociedad.
Hay gente de las ciencias básicas y de su casi antípoda, las ciencias sociales; gente de la biología y del teatro, y de la música, de la educación, del derecho y del carnaval.
Y en tren de que no falte nada, hay gente de la economía, de la macroeconomía, de la
microeconomía, de la economía comparada y hasta alguno de la economía doméstica.
Todas cabezas pensantes, pero que piensan en distintas cosas y pueden contribuir desde sus distintas disciplinas a mejorar este país. Y mejorar este país significa muchas cosas, pero desde los acentos que queremos para esta jornada, mejorar el país significa empujar los complejos procesos que multipliquen por mil el poderío intelectual que aquí esta reunido.
Mejorar el país, significa que dentro de veinte años, para un acto como este no alcance
el Estadio Centenario, porque al Uruguay le salen ingenieros, filósofos y artistas hasta por las orejas. No es que queramos un país que bata los récords mundiales por el puro placer de hacerlo.
Es porque está demostrado que, una vez que la inteligencia adquiere un cierto grado
de concentración en una sociedad, se hace contagiosa.
INTELIGENCIA DISTRIBUIDA

Si un día llenamos estadios de gente formada va a ser porque afuera, en la sociedad, hay cientos de miles de uruguayos que han cultivado su capacidad de pensar.
La inteligencia que le rinde a un país es la inteligencia distribuida.
Es la que no está sólo guardada en los laboratorios o las universidades, sino la que anda por la calle.
La inteligencia que se usa para sembrar, para tornear, para manejar un autoelevador o
para programar una computadora. Para cocinar, para atender bien a un turista, es la misma inteligencia.
Unos subirán más escalones que otros, pero es la misma escalera.
Y los peldaños de abajo son los mismos para la física nuclear que para el manejo de un campo. Para todo se precisa la misma mirada curiosa, hambrienta de conocimiento y muy inconformista. Se termina sabiendo, porque antes supimos estar incómodos por no saber.
Aprendemos porque tenemos picazón y eso se adquiere por contagio cultural, casi
cuando abrimos los ojos al mundo.
Sueño con un país en el que los padres le muestren el pasto a los hijos chicos y le digan: “¿Sabés qué es eso?, es una planta procesadora de la energía del sol y de los minerales de la tierra”. O que les muestren el cielo estrellado y hagan piecito en ese espectáculo para hacerlos pensar en los cuerpos celestes, en la velocidad de la luz y en la transmisión de las ondas.
Y no se preocupen, que esos uruguayos chicos igual van a seguir jugando al fútbol. Sólo que, en una de esas, mientras ven picar la pelota puedan pensar a la vez en la elasticidad de los materiales que la hacen rebotar.
CAPACIDAD DE INTERROGARSE
Había un dicho: “No le des pescado a un niño, enséñale a pescar”.
Hoy deberíamos decir: “No le des un dato al niño, enséñale a pensar”.
Tal como vamos, los depósitos de conocimiento no van a estar más dentro de nuestras
cabezas, sino ahí afuera, disponibles para buscarlos por Internet. Ahí va a estar toda la información, todos los datos, todo lo que ya se sabe.
En otras palabras, van a estar todas las respuestas. Lo que no van a estar es todas las preguntas. En la capacidad de interrogarse va a estar la cosa. En la capacidad de formular preguntas fecundas, que disparen nuevos esfuerzos de investigación y
aprendizaje. Y eso está allá abajo, marcado casi en el hueso de nuestra cabeza, tan hondo que casi no tenemos conciencia. Simplemente aprendemos a mirar el mundo con un signo de interrogación, y esa se vuelve la manera natural de mirar el mundo.
Se adquiere temprano y nos acompaña toda la vida. Y sobre todo, queridos amigos, se contagia. En todos los tiempos, han sido ustedes, los que se dedican a la actividad intelectual, los encargados de desparramar la semilla. O para decirlo con palabras que nos son muy queridas: ustedes han sido los encargados de encender la admirable alarma.
Por favor, vayan y contagien. ¡No perdonen a nadie! Necesitamos un tipo de cultura que se propague en el aire, entre en los hogares, se cuele en las cocinas y esté hasta en el cuarto de baño. Cuando se consigue eso, se ganó el partido casi para siempre. Porque se quiebra la ignorancia esencial que hace débiles a muchos, una generación tras otra.
EL CONOCIMIENTO ES PLACER
Necesitamos masificar la inteligencia, primero que nada para hacernos productores más potentes. Y eso es casi una cuestión de supervivencia. Pero en esta vida, no se trata sólo de producir: también hay que disfrutar.
Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer. Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo queda elplacer.
Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute.
¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente!
Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el Uruguay puede
ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales.
No porque sea elegante sino porque es placentero.
Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar un plato de
tallarines.
¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices!
Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de shopping centers.
En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos...
No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible.
Digo que también podemos pensar en un país donde la gente elige arreglar
las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción. Despilfarrar no es lo que hacen las
sociedades más maduras. Vayan a Holanda y vean las ciudades repletas de bicicletas. Allí se van a dar cuenta de que el consumismo no es la elección de la verdadera aristocracia de la humanidad. Es la elección de los noveleros y los frívolos. Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar pero también para ir a los conciertos o a los parques. Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales.
Así que amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento. En paralelo, mi modesta contribución va a ser tratar de que los uruguayos anden de bicicleteada en bicicleteada...
INCONFORMISMO
Les pedía antes que contagien la mirada curiosa del mundo, que está en el ADN del trabajo intelectual.
Y ahora agrando el pedido y les ruego que contagien inconformismo. Estoy convencido que este país necesita una nueva epidemia de inconformismo como la que los intelectuales generaron décadas atrás. En el Uruguay, los que estamos en el espacio político de la izquierda somos hijos o sobrinos de aquel semanario Marcha del gran
Carlos Quijano. Aquella generación de intelectuales se había impuesto a sí misma la tarea de ser la conciencia crítica de la nación.
Anduvieron con alfileres en la mano pinchando globos y desinflando mitos.
Sobre todo el mito del Uruguay multicampeón.
Campeón de la cultura, de la educación, del desarrollo social y de la democracia. ¡Qué íbamos a ser campeones de nada! Y menos en esos años, en las décadas de los cincuenta y sesenta, donde el único récord que supimos conseguir fue la del país de
Latinoamérica que menos creció en veinte años. Sólo nos superó Haití en ese ranking.
Esos intelectuales ayudaron a demoler aquel Uruguay de la siesta conformista. Con
todos sus defectos, preferimos esta etapa, donde estamos más humildes y ubicados en la real estatura que tenemos en el mundo. Pero tenemos que recuperar aquel inconformismo y tratar de metérselo debajo de la piel al Uruguay entero.
Antes les decía que la inteligencia que le sirve a un país es la inteligencia distribuida.
Ahora les digo que el inconformismo que le sirve a un país es el inconformismo distribuido.
El que ha invadido la vida de todos los días y nos empuja a preguntarnos si> lo que estoy haciendo no se puede hacer mejor.
El inconformismo está en la naturaleza misma del trabajo que ustedes hacen.
Se precisa que se nos haga a todos una segunda naturaleza.
Una cultura del inconformismo es la que no nos deja parar hasta conseguir más kilos por hectárea de trigo o más litros por vaca lechera.
Todo, absolutamente todo, se puede hacer hoy un poco mejor que ayer.
Desde tender la cama de un hotel a matrizar un circuito integrado.
Necesitamos una epidemia de inconformismo. Y eso también es cultural, eso también se irradia desde el centro intelectual de la sociedad a su periferia.
Es el inconformismo el que ha ganado el respeto a pequeñas sociedades y a lo que hacen. Ahí andan los suizos, cuatro gatos locos como nosotros, que se dan el lujo de andar por ahí vendiendo calidad suiza o precisión suiza.
Yo diría que lo que de verdad venden es inteligencia e inconformismo suizos, ese que tienen desparramado por toda la sociedad.
LA EDUCACION ES EL CAMINO
Y amigos, el puente entre este hoy y ese mañana que queremos tiene un nombre y se
llama educación. Y mire que es un puente largo y difícil de cruzar. Porque una cosa es la retórica de la educación y otra cosa es que nos decidamos a hacer los sacrificios que implica lanzar un gran esfuerzo educativo y sostenerlo en el tiempo.
Las inversiones en educación son de rendimiento lento, no le lucen a ningún gobierno, movilizan resistencias y obligan a postergar otras demandas.
Pero hay que hacerlo. Se lo debemos a nuestros hijos y nietos.
Y hay que hacerlo ahora, cuando todavía está fresco el milagro tecnológico de Internet y se abren oportunidades nunca vistas de acceso al conocimiento.
Yo me crié con la radio, vi nacer la televisión, después la televisión en colores, después las transmisiones por satélite.
Después resultó que en mi televisor aparecían cuarenta canales, incluidos los que
trasmitían en directo desde Estados Unidos, España e Italia.
Después los celulares y después la computadora, que al principio sólo servía para procesar números.
Cada una de esas veces, me quedé con la boca abierta. Pero ahora con Internet se me agotó la capacidad de sorpresa.
Me siento como aquellos humanos que vieron una rueda por primera vez.
O como los que vieron el fuego por primera vez. Uno siente que le tocó en suerte vivir un hito en la historia.
Se están abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los museos; van a estar a disposición, todas las revistas científicas y todos los libros del mundo.
Y probablemente todas las películas y toda las músicas del mundo. Es abrumador.
Por eso necesitamos que todos los uruguayos y sobre todo los uruguayitos sepan nadar en ese torrente.
Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua.
Lo conseguiremos si se encuentra sólida esa matriz intelectual de la que hablábamos
antes. Si nuestros chiquilines saben razonar en orden y saben hacerse las preguntas que valen la pena.

Es como una carrera en dos pistas, allá arriba en el mundo el océano de información, acá abajo preparándonos para la navegación trasatlántica. Escuelas de tiempo completo, facultades en el interior, enseñanza terciaria masificada.
Y probablemente, inglés desde el preescolar en la enseñanza pública. Porque el inglés no es el idioma que hablan los yanquis, es el idioma con el que los chinos se entienden
con el mundo. No podemos estar afuera. No podemos dejar afuera a nuestros
chiquilines. Esas son las herramientas que nos habilitan a interactuar con la
explosión universal del conocimiento. Este mundo nuevo no nos simplifica la vida, nos la complica.
Nos obliga a ir más lejos y más hondo en la educación. No hay tarea más grande delante de nosotros.
EL IDEALISMO AL SERVICIO DEL ESTADO
Queridos amigos, estamos en tiempos electorales. En benditos y malditos tiempos electorales. Malditos, porque nos ponen a pelear y a correr carreras entre nosotros.
Benditos, porque nos permiten la convivencia civilizada. Y otra vez benditos, porque con todas sus imperfecciones, nos hacen dueños de nuestro destino. Aquí todos aprendimos que es preferible la peor democracia a la mejor dictadura.
En los tiempos electorales, todos nos organizamos en grupos, fracciones y partidos, nos rodeamos de técnicos y profesionales, y desfilamos frente al soberano.
Hay adrenalina y entusiasmo.
Pero después, alguien gana y alguien pierde.
Y eso no debería ser un drama. Con unos o con otros, la democracia uruguaya seguirá su camino e irá encontrando las fórmulas hacia el bienestar.
Nos toque el lugar que nos toque, allí vamos a estar tratando de poner el hombro.

Y estoy seguro de que ustedes también.
La sociedad, el Estado y el Gobierno precisan de sus muchos talentos.
Y precisan aún más de su actitud idealista.
Los que estamos aquí, nos acercamos a la política para servir, NO para servirnos del Estado. La buena fe es nuestra única intransigencia. Casi todo lo demás es negociable.
Gracias por acompañarme.
José ''Pepe'' Mujica
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sábado, 20 de febrero de 2010

LA LEYENDA ? DE LUCIA MIRANDA


La cautivante leyenda de la cautiva
"Lucía Miranda", novela publicada por Eduarda Mansilla en 1860, es una osada reescritura de la leyenda del cautiverio femenino. Una reciente edición crítica internacional hace posible nuevamente su lectura.
Rogelio Demarchi
Especial

http://www.lavoz.com.ar/07/12/18/secciones/cultura/nota.asp?nota_id=145056


¿Qué es una cautiva en el ámbito del Río de la Plata desde el período colonial y hasta bien entrado el siglo 19? Una mujer blanca en poder de los indios, una historia que rebosa violencia y ultrajes de todo tipo, de modo que marca un límite y diferencia a unos y otros, los civilizados y los bárbaros.

En La Argentina manuscrita, una crónica redactada por Ruy Díaz de Guzmán a principios del 1600, esa cautiva tiene nombre y apellido: Lucía Miranda. A lo largo de los siglos XVII y XVIII, los pormenores de su tragedia fueron reelaborados por cuatro historiadores jesuitas; Félix de Azara y el deán Gregorio Funes también la incluyeron en sus libros; y Manuel de Lavardén y muy probablemente el actor Luis Ambrosio Morante elaboraron dos obras de teatro basándose en su historia.

Si agregáramos el famoso poema de Esteban Echeverría donde la cautiva tiene otro nombre, totalizaríamos 10 autores abocados al mismo tema en poco más de 200 años.

En esa serie se inscribe Lucía Miranda, la novela de Eduarda Mansilla publicada como folletín en el porteño diario La Tribuna entre mayo y julio de 1860, que ha sido motivo de una edición crítica internacional –a cargo de un equipo de investigación que dirige María Rosa Lojo– dentro de la prestigiosa colección “Textos y Estudios Coloniales de la Independencia” que coeditan el sello español Iberoamericana y el alemán Vervuert.

Una leyenda. Hasta hoy, nadie ha podido demostrar documentalmente que la historia de Lucía Miranda sea verdadera; por eso se la considera una leyenda –con gran impacto literario por lo que acabamos de reseñar. Quien primero la escribió, Ruy Díaz, coloca a Lucía en el contexto de la expedición de Sebastián Caboto al sistema del Río de la Plata, y más específicamente en el marco de la fundación del Fuerte de Sancti Spiritus (en la actual provincia de Santa Fe), que ocurre a mediados de 1527.

Los españoles tienen una pacífica convivencia con los indios de la zona. Lucía es la esposa de un oficial español, Sebastián Hurtado. Ella trata con “cariño cristiano” al cacique Mangoré, pero éste la malinterpreta, se enamora y desata la tragedia.

Mangoré persuade a su hermano Siripo de que deben invadir el Fuerte, aunque le esconde el verdadero motivo. Lo hacen durante la noche. Mangoré muere en un combate cuerpo a cuerpo con un español. Siripo carga con Lucía. Primero la esclaviza, luego se enamora y le propone casamiento. Ella es entonces una triste cautiva que no quiere ser poseída por “un bárbaro”. Y aquí reaparece su marido Sebastián. Siripo quiere matarlo, Lucía intercede, el cacique le perdona la vida, le da por esposa una india, y lo acepta como nuevo integrante de la comunidad, pero impone una condición de imposible cumplimiento –que los antiguos esposos no tengan “trato”, en el sentido conyugal del término– porque, sí, el amor es más fuerte y Lucía y Sebastián se aman.

Para completar un ciclo digno de una telenovela de la siesta, quien descubre los secretos encuentros de los amantes es una celosa esposa de Siripo, que así obtiene la manera de vengarse de la nueva preferida. El cacique enfurece y cuando sorprende a Lucía y Sebastián engañándolo, no duda en matarlos.

Destino de mujer. Este esquema se mantiene estable a lo largo de las subsiguientes escrituras hasta llegar a Eduarda Mansilla.

Al analizar la matriz de la leyenda, María Rosa Lojo destaca cinco puntos fundamentales: que “Lucía Miranda es antes un paradigma de virtud que de belleza”; que rechaza a Siripo esencialmente porque es un bárbaro; que, de todas maneras, los bárbaros “piensan, tienen sentimientos muy humanos (aunque desmedidos) y, en algunas materias, valores semejantes a los de los conquistadores”; que la guerra entre los indios y los españoles se desataría porque los varones –como si continuasen el inolvidable modelo griego instaurado con Helena– se disputan una mujer; y que, en última instancia, la leyenda no hace otra cosa que invertir la realidad histórica del cautiverio ya que “no pudieron ser los aborígenes quienes tomaron al principio mujeres españolas, la historia debió de ocurrir exactamente al revés”.

La primera y muy fuerte innovación que le imprime a la leyenda la novela de Mansilla consiste en remontarse en el tiempo para narrar los orígenes familiares de Lucía. Por ello el relato se abre antes del descubrimiento de Colón, en España y en 1491, en pleno combate contra los moros.

Casualmente, la madre de Lucía es aquí una joven morisca que, seducida por un galante y joven hidalgo, huye de la casa paterna para morir poco después de dar a luz a su hija. El padre la deja al cuidado de una “buena mujer”, se suma al ejército y muere en combate, no sin antes recomendarle a un compañero de armas que busque a su hija y la críe como si fuera de él.

Capítulo tras capítulo, esa primera parte de la novela se ramifica y a cada paso registra la triste historia de una mujer que ha sido violada o seducida de manera impropia dando lugar a “amores ilegítimos”, enfermedades, hijos naturales; distintas formas, todas ellas, de entender el cautiverio como único destino posible para la mujer en la muy civilizada Europa y de anticipar así el trágico final de la propia Lucía en la bárbara América.

La segunda gran diferencia radica en los atributos de Lucía: ha sido educada por un fraile y ha llegado a poseer muchos más conocimientos que cualquier mujer de su época, los que usará en todo momento, incluso cuando se encuentre en tierra americana e interactúe con los indios. De hecho, cuando la novela narra el encuentro entre éstos y los españoles invierte el esquema genérico clásico; en palabras de Lojo, “el sujeto heroico masculino cede su tradicional protagonismo ante un sujeto mujer que combina rasgos de heroísmo moral con un liderazgo basado en las palabras que salen de su boca”.

Eduarda Mansilla había nacido en diciembre de 1834, o sea que su Lucía Miranda se publicó antes de que cumpliera 26 años. Son muchos los motivos por los cuales ha sido considerada, para su tiempo, una verdadera “transgresora”. Su novela sobre la leyenda de la cautiva es sólo uno de ellos.



ESTA ES UNA VISION ACERCA DE LA HISTORIA DE LUCIA MIRANDA Y DEL FUERTE MISMO, SANCTI SPIRITU, PRIMER ASIENTO ESPAÑOL EN EL RIO DE LA PLATA

EL LUGAR DE SU EMPLAZAMIENTO EN LA PROVINCIA DE SANTA FE ES MUY CERCANO A LOS SITIOS QUE FRECUENTO POR RAZONES DE TRABAJO, Y LA GENTE DEL LUGAR CONSERVA INTACTO EL RECUERDO DE LA HISTORIA. NO COINCIDE EXACTAMENTE CON LA HISTORIA "OFICIAL" ..

sábado, 2 de enero de 2010

Don Ata




LA ENTREVISTA COMPLETA CONSTA DE 7 VIDEOS

domingo, 20 de diciembre de 2009

PERDON

Editorial Del Periodista Gustavo Pérez Ruiz de LT 35 Radio Mon Pergamino emitido el

Sábado 12 de diciembre a las 8,30hs por la AM 1540.



PERDON Y GRACIAS



Perdón Fernando, Gabriela, Candelaria, Maria del pilar…



Perdón porque el derecho a la vida dejo de ser el principal derecho humano.



Perdón porque lo que les paso es la metáfora mas trágica del país en que vivimos.



Perdón porque el estado somos todos pero esta en manos de irresponsables, incapaces y corruptos.



Perdón porque el que debió desmalezar y mantener la banquina no lo hizo.



Perdón porque el que debió demarcar y señalizar no lo hizo.



Perdón porque el que debió licitar, adjudicar y repavimentar no lo hizo.



Perdón porque el que debió escuchar e informar las llamadas de emergencia no lo hizo.



Perdón porque los que debieron rastrillar no lo hicieron o lo hicieron pésimo.



Perdón por los que debieron investigar hipótesis válidas, científicas y serias y terminaron tejiendo macabras novelas, perversas fantasías, teorías sicópatas, creando monstruos irracionales, disparates absurdos, calumnias e injurias para seres que hoy ya no están para defender su buen nombre y honor.



Perdón porque después de 24 días, un viaje común, un accidente (al parecer) común, de una familia típica común, terminó siendo el mas impune, injusto y vergonzozo canibalismo mediático, político e institucional.



Perdón Fernando, Gabriela, Candelaria , y Maria del Pilar, porque mientras ustedes sufrían el delictivo abandono de personas, y sus familiares penaban por su aparición con vida, todos nos veíamos en el espejo menos simpático, menos agradable, ese que nos deja en el desamparo de la verdad desnuda, de las conciencias a la intemperie buscando un porqué, cuya respuesta no queremos asumir.



Perdón porque esa respuesta es que somos lo que toleramos, sufrimos lo que no prevenimos, no ejercemos el poder de la rebeldía pacifica y democrática, permitimos lo que no queremos, no organizamos con coraje el no ético, el freno moral, a tantas injusticias repetidas.



Perdón, Fernando, Gabriela, Candelaria, Maria del Pilar….



No quisiera ser pesimista y regalarle el idealismo romántico constructivo que nos ayuda a “creer” que esto va a cambiar a los destructores de esperanzas. Espero que haya un antes y un después de “los Pomar”. Que la muerte de ustedes no sea en vano. Que enseñe, Que deje lecciones. Que resignifique el valor de la verdad y la justicia. Que sacuda la moral y la ética de todos.



Pero ha sido tanto el dolor, la indignación, la impotencia, la angustia de éstas dramáticas jornadas!



Pero ha sido tanta la crueldad, la inoperancia, la negligencia, la ineficiencia, la imprevisión, la mentira descarada, el cinismo, la hipocresía, la manipulación política, el escándalo, la vergüenza, el sensacionalismo amarillista, la falta de respeto!



Perdón Fernando, Gabriela, Candelaria y Maria del Pilar… Perdón y Gracias. Porque de vez en cuando el extremo limite del dolor de la perdida, es lo único que nos hace pensar, sentir, y saber que estamos en una profunda crisis del deber, que pone en crisis terminal al derecho. Cuando no se hace lo que se debe, se pierde lo que por derecho nos corresponde.



Perdón y gracias. Descansen en paz. Aquí seguiremos soñando, luchando y esperando que el hombre deje de ser el lobo del hombre.

viernes, 11 de diciembre de 2009

EN ESTE SUELO HABITAN LAS ESTRELLAS Elicura Chihuailaf




EN ESTE SUELO HABITAN LAS ESTRELLAS

En este suelo habitan las estrellas.
En este cielo canta el agua
de la imaginación.
Más allá de las nubes que surgen
de estas aguas y estos suelos,
nos sueñan los antepasados.
Su espíritu -dicen- es la luna llena.
El silencio, su corazón que late.


Tvfaci mapu mew mogeley wagvben
Tvfaci kajfv wenu mew vlkantuley
ta ko pu rakiduwam
Doy fvta ka mapu tañi mvlen ta komv
xipalu ko mew ka pvjv mew
pewmakeiñmu tayiñ pu fvcakece yem
Apon kvyeh fey tañi am -pigekey
Ni hegvmkvleci piwke fewvla ñvkvfvy.

poema mapuche

miércoles, 2 de diciembre de 2009

MUSICA E IMAGENES PARA COMPARTIR




DONDE EL CIELO, LA TIERRA, EL MAR Y LAS ESTRELLAS SE UNEN ..
DEDICADO A ..

lunes, 30 de noviembre de 2009

LA CRUZ DEL SUR




En este paisaje celeste fotografiado en abril de 2007 desde la localidad chilena de La Frontera, es fácil de reconocer el resplandor difuso del sector meridional de la Vía Láctea y la Cruz del Sur.
La constelaciòn de la Cruz del Sur propiamente dicha se encuentra a la derecha de este campo visual de 20 grados, rematada por la brillante y amarillenta estrella Gamma Crucis. Una línea imaginaria que parta de esta estrella y pase también por Alpha Crucis, la estrella azul que forma la base de la cruz, apuntaría en dirección del polo sur celeste.


El choike , el cazador y las boleadoras

Leyendas de los pueblos del Sur.

Según la leyenda, Nemec, que era el jefe cazador, quiso capturar un enorme choike, que significa ñandú, que había avistado, pero éste, viéndose a punto de ser atrapado, escapó volando hacia las estrellas. El jefe entonces lanzó con toda su fuerza las boleadoras (elemento que se utilizaba para enlazar las patas del animal y voltearlo), pero éstas, no pudieron alcanzar el ave, quedando también en el cielo, cerca de la pata del choike, formando las estrellas que conocemos como Alpha y Beta del Centauro, conocidas también como "las balizas de la Cruz del Sur", ya que parecen señalar a la misma, apuntando al palo menor de la Cruz.



Detalle de La famosa Cueva de las Manos en la prov. de Santa Cruz, donde apreciamos guanacos (8.000 a. C.)



imágenes de ñandúes en gruta en la provincia de Córdoba Arg. (8.000 a. C.)

IRUPÉ


Fotografía del Irupé en mi provincia de Santa Fe, litoral argentino.

"El irupé (victoria cruciana) es una planta acuática que se cria en las aguas profundas y tranquilas del Paraguay y de la Mesopotamia argentina. Sus hojas, que pueden llegar a medir hasta dos metros de diámetro, están dotadas de un reborde de unos seis centímetros que impide que el agua las penetre y puedan sostener grandes pesos, por lo que es común ver a las aves reposando en ellas y aún a pequeños mamíferos, especialmente en los períodos de inundación. La parte superior de las hojas es de un verde brillante, mientras la inferior es rojiza y está surcada por una red de nervaduras. Las hojas están sostenidas por un largo peciolo que las une a un rizoma sumergido. Las flores son grandes y de pétalos blancos que poco a poco van tornándose rojizas con el correr de los días. El fruto recibe el nombre de 'maíz del agua' y contiene numerosas semillas que pueden comerse tostadas.

Según algunos autores, 'irupé' significa 'plato sobre el agua'; para otros, y esta es la etimología que reputamos más acertada, viene de 'pe' (chato) , significando lo chato que trae el agua.

La leyenda dice así:

'Erase una doncella bellísima que se enamoró de la luna. La cuitada languidecía con su amor sin esperanzas, mirando al astro de la noche esparcir su pálida luz desde la altura .

Un día, llevada por la fuerza de su pasión, se determinó a buscar a su celestial amante. Subió a los árboles más altos e inútilmente tendía los brazos en busca de lo inalcanzable. A costa de grandes fatigas trepó a la montaña, y allí, en la cima estremecida por los vientos esperó el paso de la luna pero también fue en vano.

Volvió al valle suspirosa y doliente, y caminó, caminó para ver si llegando a la línea del horizonte la podía alcanzar. Y sus pies sangraban sobre los ásperos caminos en la búsqueda de lo imposible.

Sin embargo, una noche, al mirar en el fondo de un lago se vio reflejada en la profundidad y tan cerca de ella que creía poder tocarla con las manos. Sin pensar un momento se arrojó a las aguas y fue a la hondura para poder tenerla. Las aguas se cerraron sobre ella y allí quedó la infeliz para siempre con su sueño irrealizado.

Entonces Tupá, compadecido, la transformó en irupé, cuyas hojas tienen la forma del disco lunar y que mira hacia lo alto en procura de su amado ideal.'"

(Ayala Gauna, Velmiro. La selva y su hombre, Rosario, Librería y Editorial Ruiz, 1944)

Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
http://www.cuco.com.ar/

jueves, 19 de noviembre de 2009

lunes, 9 de noviembre de 2009

DIA DE LA TRADICION


Del "Martín Fierro"


En el "Martín Fierro" se remarca el talento natural del hombre de nuestro campo, evidenciado en payadas ingeniosas; “Los cielos lloran y cantan/ hasta el mayor silencio,/ lloran al caer el rocío/ cantan al silbar los vientos".

La sabiduría de vida del gaucho se pone de manifiesto en los consejos del Viejo Vizcacha y en los que Martín Fierro da a sus hijos: "Es mejor que aprender mucho/ el aprender cosas buenas". "Sepan que olvidar lo malo/ también es tener memoria".

Muchos refranes emergen del poema: "Aquel que tiene buen nombre/muchos disgustos ahorra". Hasta la hacienda baguala/ cae al jagüel con la seca". "La ocasión es como el fierro,! se ha de machacar caliente". "Por igual es tenido/ quien con malos se acompaña".

El temperamento libre del gaucho surge en los versos del poema. Es comparado con los pájaros el cielo es su techumbre, la inmensidad de la pampa, su escenario natural. "Mi gloria es vivir tan libre/ como el pájaro del cielo"


10 de Noviembre: Día de la Tradición


Conmemorando el aniversario del nacimiento de José Hernández, autor del Martín Fierro, el 10 de noviembre se celebra en todo el país el Día de la Tradición. Casi podríamos decir que se celebraba, cuando aún el país respetaba los valores y tradiciones que conforman su naturaleza, cada vez más lavada en la conciencia de nuestros niños y jóvenes. Este medio se complace en ofrecer a sus lectores un pequeño relato, pequeño por su tamaño, casi un cuento, que uno de nuestros lectores nos ha hecho llegar y que debe servir para recapacitar sobre el pasado y el presente argentino.

Pertenencia.

Unos niños me entregaron un caramelo que sacaron de una especie de calabaza de plástico, una suerte de cabeza de zapallo naranja o algo por el estilo. Lo agradecí, me gustan los caramelos. Eran pequeños argentinos los que, disfrazados vaya a saber uno de qué, obsequiaban las golosinas. Festejaban Halloween; es decir, no sé qué es Halloween ni si se festeja, pero estos pequeños argentinos parecían festejarlo.-
Me fui caminando tranquilo, saboreando mi caramelo, y me senté en el bar de la cortada San Ignacio a tomar un café cortado mitad y mitad con leche fría y a releer el Martín Fierro que llevaba bajo el brazo.-
El bar estaba vacío, motivo por el cual logré ubicarme junto a la ventana con vista al Pasaje. El mozo se acercó complaciente y atendió mi pedido. Con el café me trajo una galletita que no iba a comer. Suficiente dulce con el caramelo.-
Me adentré en mi lectura.-
Pensé -versos después, cuando el café ya estaba frío y el paisaje de Boedo había sido reemplazado por la pampa de Fierro- que los niños del caramelo no festejarían el día de la tradición. De hecho -me convencí a mi mismo de ello- cuando recordé que en mi época de estudiante –no tan lejana- ya no se festejaba el 10 de Noviembre. Cerré el libro y miré la calle vacía, empedrada de recuerdos ajenos, pero tan mía como cada rincón de mi país, de mi Quilmes de infancia; de mi vida alejándose de una tradición que mi abuelo procuró enseñarme. Pensé en mi idioma, mis primeras letras a la Patria, los paseos con amigos sin destino fijo, algún picado, alguna bronca sin razón, algún consuelo irracional. Recorrí con añoranza los paisajes que visité; me persuadí de la necesidad de conocer más lugares. Me acordé del orgullo con el que paseaba mi primera escarapela por el patio del colegio, desde el mástil al peral, como si fuera un modelo de las publicidades de hoy. Siempre me enseñaron que las maestras tienen razón y aquel día debí dejar de desfilar para volver a clase con mi refulgente emblema patrio en el pecho.-
La calle estaba desierta y colmada de presencias mi memoria. Pensé en que todos veremos crecer este país, aunque no todos convengamos en su crecimiento. Algún día seré viejo –entendí- y conservaré mis tradiciones –tal vez intactas-, mi conciencia –tal vez intranquila-, y, en alguna próxima primavera, tendré en mi mano una golosina para “festejar” Halloween o la posibilidad de releer el Martín Fierro; será extremista mi pensamiento, pero no logro concebir que ambas cuestiones deban coexistir.-
Un hombre pasó silbando y tomó la cortada. Lo vi alejándose con su tarda melodía como recitando al viento. Miré la mesa: el café, la masita sin tocar, la azucarera de vidrio. Abrí el libro y leí:
Cantando me he de morir,
cantando me han de enterrar,
y cantando he de llegar
al pie del Eterno Padre:
dende el vientre de mi madre
vine a este mundo a cantar.
Acaso sea el momento de seguir. De no bajar los brazos, de creer en mirar a los ojos. Pagué y me fui, como en un impulso.-
Salí a la calle, hacía frío a la sombra; andaré como Tato (Bores) –pensé- en búsqueda de la vereda del sol. Me uní en el silbido lejano, imperceptible, novedosamente tradicional. Caminé una cuadras con mi libro debajo del brazo. “Ya no aceptaré caramelos –me dije a mi mismo convencido- necesito encontrar más razones de pertenencia”.-

Alejo Días
periódico digital barrial
9-11-09

miércoles, 28 de octubre de 2009

Los Gauchos

Quién les hubiera dicho que sus mayores vinieron por un mar, quién les hubiera dicho lo que son un mar y sus aguas.

Mestizos de la sangre del hombre blanco, lo tuvieron en poco, mestizos de la sangre del hombre rojo, fueron sus enemigos.

Muchos no habrán oído jamás la palabra gaucho, o la habrán oído como una injuria.
Aprendieron los caminos de las estrellas, los hábitos del aire y del pájaro, las profecías de las nubes del Sur y de la luna con un cerco.

Fueron pastores de la hacienda brava, firmes en el caballo del desierto que habían domado esa mañana, enlazadores, marcadores, troperos, capataces, hombres de la partida policial, alguna vez matreros; alguno, el escuchado, fue el payador.

Cantaba sin premura, porque el alba tarda en clarear, y no alzaba la voz.

Había peones tigreros; amparado en el poncho el brazo izquierdo, el derecho sumía el cuchillo en el vientre del animal, abalanzado y alto.

El diálogo pausado, el mate y el naipe fueron las formas de su tiempo.

A diferencia de otros campesinos, eran capaces de ironía.

Eran sufridos, castos y pobres. La hospitalidad fue su fiesta.

Alguna noche los perdió el pendenciero alcohol de los sábados.

Morían y mataban con inocencia.

No eran devotos, fuera de alguna oscura superstición, pero la dura vida les enseño el culto del coraje.

Hombres de la ciudad les fabricaron un dialecto y una poesía de metáforas rústicas.
Ciertamente no fueron aventureros, pero un arreo los llevaba muy lejos y más lejos las guerras.

No dieron a la historia un sólo caudillo. Fueron hombres de López, de Ramírez, de Artigas, de Quiroga, de Bustos, de Pedro Campbell, de Rosas, de Urquiza, de aquel Ricardo López Jordán que hizo matar a Urquiza, de Peñaloza y de Saravia.

No murieron por esa cosa abstracta, la patria, sino por un patrón casual, una ira o por la invitación de un peligro.

Su ceniza está perdida en remotas regiones del continente, en repúblicas de cuya historia nada supieron, en campos de batalla, hoy famosos.

Hilario Ascasubi los vio cantando y combatiendo.

Vivieron su destino como en un sueño, sin saber quienes eran o qué eran.

Tal vez lo mismo nos ocurre a nosotros.

Jorge Luis Borges (Argentina, 1899-1986)

sábado, 24 de octubre de 2009

FLORENCIO MOLINA CAMPOS



En 1931, la Fábrica Argentina de Alpargatas comenzó a publicar sus almanaques con trabajos de Molina Campos. De inmediato el público rural, donde llegaban con preferencia los productos de la firma, acaparó cada uno de los "meses" formando sus propias colecciones. Es que Molina Campos había dado en el clavo, los había puesto en evidencia, llevando a sus pinturas lo que el paisano hace constantemente con sus semejantes, buscando algún rasgo risueño para hacer comparaciones o poner apropiados apodos. La caricatura verbal, pasó a ser un capítulo muy particular de nuestro arte nacional.

El concepto del honor, de la hospitalidad, del coraje, del sacrificio, de la modestia" que Molina Campos atribuía al gaucho, podrían ser parte de su retrato. Nadie como el fue gaucho, añorando en las ciudades la vida apacible y laboriosa de la estancia paterna del Sur bonaerense, con una nostalgia risueña, preñada de picardía, tan propia de nuestro paisano, con su claro amor a todo aquello que fuera parte de la Patria vieja un poco destrozada ya por el cosmopolitismo, y con claras preocupaciones por la Patria nueva que tantos desvelos le causó en momentos aciagos. Pero Patria es uan sola, y Molina Campos la evocó sonriendo solemnemente.

Estuvo en la Pampa desde el 21 de agosto de 1891 hasta el 16 de noviembre de 1959, en que se fue por la tranquera abierta por donde se va la vida en busca de la huella que lo conducía a la Cruz del Sur, desde el trozo de pampa asfaltada que es Buenos Aires.

Héroes de epopeya y estancieros tejieron su linaje, ganando batallas, tendiendo alambradas, haciendo leyes, repoblando hacienda, jugando con la muerte por la libertad.

De niño, en el amplio comedor de la estancia paterna, en las vacaciones escolares detenidas por la inundación, comenzó a reproducir las escenas de campo, haciendo mover a sus prmeros paisanos cuando tenía nueve años. Adsí se multiplicaron en la observación los días risueños de la infancia, tratando de captar al gaucho, "imitando su lenguaje, sus ademanes, su indumentaria y la inacabable variación de los peligros de sus faenas."

La muerte de su padre quebró una manera de vivir; egresado del Colegio del Salvador, el trabajo ciudadano le absorbe las horas cortadas por trazos juguetones de un lápiz, tratando de recrear el paraíso perdido, debiendo conformarse con el cambio de las leguas sureras por u trozo de blanco cartón, en el que aparecerán como en el espejo del doctor Fausto, todo aquello que le había entrado tan hondo. Pero descubre algo: el gaucho utiliza para sus comparaciones, sus apodos, para hacer un relato más florido, una caricatura verbal fruto de una aguda observación que lo descubre todo. De allí lo legítimo de Molina Campos. Decía Cupertino del Campo: "Vanamente se hubieran difundido sus cuadros si ellos no llevaran entrañado el resorte que abre y conmueve, y deleite el alma de nuestros recelosos campesinos" para que "acojan y celebren el pincel que los pone en evidencia".

En 1926 realiza su primera exposición en la Sociedad Rural de Palermo con gran éxito y la visita del propio Presidente de la Nación, el doctor Marcelo T. de Alvear, quien le nombra profesor de dibujo del Colegio Nacional Nicolás de Avellaneda, donde por 18 años dictó cátedra con el convencimiento, según decía, de sentirse "mejor maestro que dibujante".

En 1931 ganó todos los rincones del país al ser contratado por una firma comercial con el fin de reproducir sus cuadros en sus almanaques. Así sus obras se reproducen por millones y cada hoja mensual adquirirá valor comercial por sí sóla. Todos sonríen ante sus paisanos "deformados armoniosamente", como le decía Pío Colivadino.

En 1939 es contratado por firmas norteamericanas para efectuar publicidad comercial; campañas de seguridad,a visos a doble página en las más afamadas revistas, cartelones en los caminos, hacen de su obra el motivo para declararla la de mayor aceptación del año. En 1943, otra firma comercial lo contrata para sus almanaques, y los célebres gauchos de Molina Campos ganan la calle, copan los bares, los ranchos del Oeste norteamericano y las instituciones públicas y privadas los piden como testimonio. Sus cuadros figuran en el Museo "Horse de las Américas" en la Universidad de texas (Austin), Estados Unidos, y es el único artista extranjero en la Galería de Charles M. Russell de Montana.

En 1942, Walt Disney lo contrata para sus estudios en carácter de asesor, para la realización de varias películas de ambiente argentino: "El gaucho volador", "El gaucho reidor", "Goofy se hace gaucho" y "Saludos, amigos". En 1942 ilustra el "Fausto" de Estanislao del Campo, esitado por Kraft, y en 1946 "Vida Gaucha", libro de texto para estudiantes de español en Estados Unidos. Dejó completos los dibujos para una edición de "Tierra Purpúrea", de G. H. Hudson, y bosquejó "martín Fierro" y "Don Segundo Sombra".

Una treintena de exitosas exposiciones hicieron conocer sus originales en el país, en Estados Unidos -donde tuviera en Edward Larocque Tinker un ferviente admirador-, en Francia y en Alemania. Sus cuadros se encuentran en numerosos museos y colecciones privadas del mundo y realizó paneles para la South American House de Londres, ciudad en la que tuvo encumbrados admiradores.

En 1956 viajó a Alemania Occidental como invitado de honor para asistir al Festival Internacional Cinematográfico, llevando la película "Pampa Mansa", sobre motivos argentinos y donde él personalmente actuaba.

Fue miembro de numerosas instituciones culturales, artísticas, profesionales y folklóricas y un sostenedor ferviente de la tradición de la Patria, que tanto amó y le abrumó de amargas preocupaciones.

Habló en el mismo idioma a Ricardo Güiraldes y Benito Lynch, quienes lo reconocieron como parte de la obra que ellos realizaban a través de las letras continuando con la herencia de Hernández y Ascasubi.

Cupertino del Campo, Alcides Gubellini, Carlos Vega, Eduardo Acevedo Díaz, Cesáreo Bernaldo de Quirós, Rafael Squirru, José belbey, Quinquela Martín y tantas otras personalidades, le han brindado testimonios de admiración, desentrañando los profundos significados de una prolífera obra que tiene la característica de ser reconocida por todo un pueblo.

Queda a su vez por estudiar sus conferencias, sus charlas pro radio, sus cuentos, sus colaboraciones como periodista, su ideario, manifestados en todos los niveles y sobre todo en el extranjero; de allí lo de "embajador de la buena voluntad" como lo reconocieron en tantos lugares, ante la indiferencia de los representantes oficiales de todas las épocas.

En la Argentina, junto a su cónyugue, María Elvira Ponce Aguirre, tuvo un refugio inigualable, a orillas del río Reconquista, en el pueblo de Moreno, donde levantó, con sus manos, su rancho de puertas abiertas y desde donde robó tantos cielos para sus paisanos. Allí también, en ese rincón de la pampa, donde no había escuelas, crearon la que ahora lleva su nombre y en la que un centenar de niños aprendieron a cantar el Himno Patrio y las primeras letras, que el matrimonio mismo les enseñara. En ese pueblo, ahora ciudad, la Fundación que lleva su nombre está levantando un Museo que reunirá gran parte de su obra.

Cuando Florencio Molina Campos murió, al decir de su amigo Edward Larocque Tynker, "el mundo perdió un genio que había dedicado su vida a llevar alegría a un mundo en tensión"; por eso, qué mejor epitafio pudo haber tenido que éste: "HIZO SONREIR MUCHO A MILLONES".

Juan Carlos Ocampo*

*Juan Carlos Ocampo, autor de este trabajo, nació en Moreno (Bs. As.) en 1938. profesor en Historia, fundador y director honorario del Museo Histórico Municipal Amancio Alcorta y del Museo Florencio Molina Campos, autor de Orígenes históricos de la Ciudad y Partido de Moreno, profesor de historia del Instituo Superior de Turismo Perito Moreno, miembro fundador y primer presidente de la Junta de Estudios Históricos de la Ciudad de Moreno, miembro fundador de la Fundacióon Florencio Molina Campos y colaborador en la orgranización del Museo Florencio Molina Campos de Moreno. Este es un fragmento de su libro Florencio Molina Campos.

viernes, 16 de octubre de 2009

HECTOR TIZON



La materia de un escritor son las imágenes mentales que fija en palabras. La dimensión de su fracaso o de su acierto estará dada por la satisfacción y el convencimiento que tenga de haberse acercado en cuanto le fue posible a esas imágenes mentales que lo movieron a narrar escribiendo, pero jamás lo que escriba será exactamente igual a esas imágenes primigenias y allí radica su frustración y su desdicha, puesto que sólo él sabe la medida de su fracaso o de su acierto, nunca el lenguaje podrá reproducir el éxtasis y el relámpago de la belleza. Así es." Héctor Tizón


Un reportaje de Raquel Garzón

Esta es la historia de un viaje. O de dos. El primero es de papel y tiene forma y nombre de novela -Extraño y pálido fulgor- aunque haya sido soñado para el cine como guión de una road movie jamás filmada. El segundo (pensado con intenciones fotográficas), fue el escenario de una entrevista sobre cuatro ruedas bajo un sol sin sombra, que alternó asfalto y ripio a lo largo de los sesenta y tres kilómetros que van desde San Salvador de Jujuy hasta la localidad de Purmamarca. Un pueblito donde la quebrada de Humahuaca -soledad y frontera- comienza a insinuarse en 339 habitantes, calles de tierra, casitas de adobe, cerros de siete colores, aire puro a 2.139 metros sobre el nivel del mar y tiempo parado en seco hace tres siglos.

El anfitrión de ambos viajes (autor de la novela y entrevistado de la road interview) es el escritor Héctor Tizón, ya un clásico de la literatura argentina.


Extraño y pálido fulgor, editado por Alfaguara, es su libro número quince y, a la vez, un catálogo de solitarios que no han perdido (o no del todo) la fe. La novela narra la historia de un viajante de comercio que recorre pueblos sin nombre, traga polvo a lo pavote, rumia desencantos y siente cómo su vida se convierte en arena, comido por una rara tristeza en la que se ve engordar, envejecer y estar solo, mientras vende cosas inútiles a gente que las compra sin necesidad. Hasta que en uno de los cuartos de hotel que le depara el camino, encuentra, gracias a un azar nunca neutral, las cartas apasionadas de Abigail, una mujer que le reprocha a un tal Juan Fernández su silencio. Y se enamora. O cree hacerlo.

En dos páginas, el viajante decide convertirse en Juan Fernández, contestar las cartas y llevar esta partida de truco hasta el quiero vale cuatro. A ese par (destinatario y remitente), Tizón suma otros rostros: el de J.J., gerente y amigo del protagonista, metido a místico piola después de la viudez, que vive con humor contagioso su lugar en la trama, el de una ex esposa que rehace su vida con un político local y las prehistorias de un padre borrachín y jugador aunque buen tipo, de un abuelo uxoricida que batalla con la culpa y de un cura recluido en una capillita de provincia por prédicas no ortodoxas.

martes, 22 de septiembre de 2009

El caballo criollo argentino.


La raza conocida como “caballo criollo” puede encontrarse en diferentes países de América del Sur, principalmente en Argentina. Para hablar de esta raza tenemos que remontarnos a los tiempos de la conquista de los españoles en América en el siglo XVI.

Conociendo la empresa a la cual se embarcaban, las tropas españolas trajeron los mejores ejemplares de entre sus equinos, aquellos que capaces de resistir los embates de la conquista. De esta manera el ingreso del caballo español (con cierta influencia de los moros, cabe destacar) fue a través de la zona del Perú, del Brasil y del puerto de Buenos Aires.


Una vez en nuestro territorio, por diferentes circunstancias muchos de ellos quedaron libres y lograron reproducirse. Pero al enfrentarse con un nuevo medio ambiente fueron adquiriendo nuevas características (propias de la selección natural al sobrevivir en un ambiente más salvaje). Esto último quizás tenga que ver con una de las condiciones más importantes de nuestro caballo criollo: su capacidad para sobrevivir en medios hostiles. Esto además se traduce en su fuerte resistencia y rusticidad.

Es así que suele decirse (mas no sin acierto) que con el caballo criollo se hizo América del Sur. Pues bien, al menos en la Guerra de la Independencia Argentina este particular equino tuvo un papel relevante, sobre todo en la Cordillera de los Andes. Pero en el siglo XIX debido a la importante influencia de Europa en nuestro país, el caballo criollo comenzó a desaparecer por la creciente cruza con caballos de razas europeas, principalmente con el de silla o de tiro.

El dato: la talla por excelencia de un caballo criollo es de 1,44 m.

Muchos comenzaron a preocuparse sobre estos caballos y en la búsqueda del criollo llegaron hasta la Patagonia. El principal problema de la cruza con los caballos europeos consistió en que estos le aportaban velocidad y quizás también altura pero la nobleza de nuestro criollo tenía que ver precisamente con otros atributos: su fuerte resistencia y su capacidad para soportar condiciones extremas.

La recuperación paulatina de la raza de caballos criollos fue posible gracias a varios estancieros que mantuvieron sin mestizar a sus caballos. Luego un grupo de criadores junto con Emilio Solanet (quien ayudó a recuperar la raza) fundaron la Asociación de Criadores de Caballos Criollos. Desde entonces se inició la inscripción de los estos particulares equinos en los registros genealógicos de la Sociedad Rural de nuestro país.

Los caballos criollos son de fuerte constitución y musculosos. Poseen su centro de gravedad bajo y su tipo es similar al caballo de silla. Su andar y sus movimientos son ágiles, rápidos y sueltos. Son resistentes, longevos y dóciles. Ideales para el trabajo de ganadería. Su talla puede ir desde los 1,40 hasta los 1, 48; de allí que no sean muy empleados para cierto tipo de deportes como ser el Polo (para este deporte se requiere una altura mayor de 1,45 generalmente).

En cuanto a los pelajes de la raza criolla, suele considerarse que el pelaje característico de esta raza es el gateado o bayo leonado. Pero el pelaje bayo tiene algunas variaciones: blanco o claro, huevo de pato, amarillo, naranjo o naranjado, encerado, cebruno, ruano, cabos negros, dorado y rodado. Pero estos son los tipos de pelajes bayos solamente, mientras que en realidad podemos encontrar pelajes de tres tipos: los yeguarizos de pelos claros:
Bayos, Gateados, Pangarés, Porcelanos, Cenizos, Mujos;

Los yeguarizos de pelos oscuros:


Zainos, Pardos, Cebrunos, Barrosos, Oscuros, Picasos; y por último los yeguarizos de dos o más pelos: Azulejos, Tordillos, Tobianos, Rosillos, Moros, Yaguanés, Chorreado.

Dentro de la raza de caballos criollos los que más son buscados son los siguientes: rosillo, lobuno, moro, colorado, bayo, gateado (gateado rubio, gateado overo) picazo, tordillo.


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Ley 25.125
Desígnase el día 20 de setiembre de cada año como "Día Nacional del Caballo".

Sancionada: Agosto 4 de 1999.
Promulgada: Setiembre 6 de 1999.

El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc. sancionan con fuerza de Ley:

ARTICULO 1º — Desígnase el día 20 de setiembre de cada año como "DIA NACIONAL DEL CABALLO", a los efectos de celebrar la presencia y relevancia con que éste acompañó a la organización histórica, económica y deportiva de la República Argentina.

ARTICULO 2º — Facúltase al Poder Ejecutivo nacional a los efectos de disponer que por intermedio de los Ministerios de Cultura y Educación, Defensa e Interior, se proceda a requerir a los establecimientos educativos primarios y secundarios como a las unidades militares del Arma de Caballería, Gendarmería Nacional y Policía Federal Argentina, realicen en el día instituido evocaciones alusivas al caballo y su significación en la República Argentina y se invite a todas las instituciones públicas y/o privadas que, por su fundamento tengan afinidad o relación con el caballo, hagan lo propio.

ARTICULO 3º — Comuníquese al Poder Ejecutivo.

DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL CONGRESO ARGENTINO, EN BUENOS AIRES, A LOS CUATRO DIAS DEL MES DE AGOSTO DEL AÑO MIL NOVECIENTOS NOVENTA Y NUEVE.

— REGISTRADA BAJO EL NUMERO 25.125. —

sábado, 1 de agosto de 2009

DONDE CRECEN LOS TRIGALES


Iporaite ko purajhei ñande mbetèva. hooo kuimbaè nde aña ray piiiiiiiiiiipuuuuu!!!!!!!

martes, 21 de abril de 2009

ANOCHECER DE UN DIA AGITADO.

FRASES DE UN TIPO CELEBRE

Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.

La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.

Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro.

Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra preocupación es mayor por los demás que por nosotros mismos.

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.

Los grandes espíritus siempre han encontrado una violenta oposición de parte de mentes mediocres.

Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor. Después, todo el amor pertenece a los pensamientos.

Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida.

Albert Einstein.

jueves, 9 de abril de 2009

BOSTEZOS SECOS

.. Si lloviera en la aldea,
sobre los valles que bostezan secos,
si lloviera sobre las alfombras
del monte,
sobre la noche de rocas amarillas...